Uno de cada diez visitantes que llegaron a Puerto Rico durante 2024 tenía alguna necesidad especial, reveló el Perfil del Visitante publicado por Discover Puerto Rico. Este segmento, que va mucho más allá de alguna discapacidad física, incluye personas con necesidades visuales, auditivas, cognitivas o relacionadas a dietas específicas por alergias o condiciones de salud.
Tener experiencias disponibles para su disfrute y que el destino cuente con hospederías adaptadas para recibir a estos huéspedes y que las aceras sean caminables, por mencionar algunos ejemplos de turismo accesible, representa no solo un compromiso social, sino una oportunidad económica significativa para la industria turística local.
A tono con esta realidad, el DMO comisionó a la firma Skift Advisory una auditoría exhaustiva que identificara prácticas ejemplares, áreas de oportunidad y estrategias viables para posicionar a la isla como un destino líder en turismo accesible. La evaluación destacó que el turismo accesible no es simplemente un imperativo moral, sino una fuente concreta de ingresos: en Estados Unidos, 61 millones de adultos viven con alguna discapacidad y en 2022, los viajeros con discapacidad generaron $58,200 millones en gasto turístico. Para 2028, se espera que solo los viajeros con discapacidades motrices se tripliquen, alcanzando los 33.4 millones, según números ofrecidos por Skift.