Puerto Rico ha sido mi hogar desde que tengo memoria y mi amor por esta Isla solo crece con el tiempo.
Cuando nos llamamos boricuas, no se trata únicamente de haber nacido aquí; es la esencia misma de la vida en este hermoso lugar. Visitar Puerto Rico es vivir boricua y cuando le muestras amor a nuestra Isla, nuestra Isla te devuelve ese amor.
Amar a Puerto Rico es conocer nuestra historia y nuestro idioma… es sumergirse en la rica cultura que ha pasado de generación en generación y en el orgullo que sentimos por nuestra Isla y nuestra gente: personas brillantes, apasionadas y llenas de vida.
Cada rincón de esta tierra cuenta una historia y, como boricuas, la amamos, la valoramos, la honramos y la protegemos. Y es responsabilidad de cada visitante con quien la compartimos hacer lo mismo.
Amar a Puerto Rico es apoyar a nuestra gente: los negocios locales, artesanos y hospederías que preservan y celebran nuestra cultura. Su pasión es el latido de esta Isla y se refleja en todo lo que crean. Amar a Puerto Rico es llevar contigo esa gratitud y respeto, creando un impacto significativo y duradero en la Isla y su gente.
Amar a Puerto Rico es abrazar nuestras costumbres únicas a través de una aventura culinaria, honrando las manos trabajadoras de nuestros agricultores y el inconfundible toque boricua de nuestros chefs al preparar ese mofongo perfecto, un arroz con pollo o el irresistible lechón que probarás en las montañas. Amar a Puerto Rico es elegir restaurantes que celebren los productos cultivados localmente, asegurando que cada bocado mantenga vivas nuestras tradiciones y apoye nuestras fincas.
Amar a Puerto Rico es bailar al ritmo de los sonidos que nos distinguen. La salsa, la bomba y la plena corren por nuestras venas como parte de nuestra esencia.
Amar a Puerto Rico es dejar que tus pasos te lleven fuera de lo tradicional, descubriendo tesoros escondidos y ayudando a preservar la belleza de nuestros lugares más preciados.
Amar a Puerto Rico es conectar con El Yunque, las costas bañadas por el sol de nuestras impresionantes playas y el brillo etéreo de las bahías bioluminiscentes, verdaderas obras maestras de la naturaleza.
Estos lugares son mucho más que paisajes; son la esencia de quienes somos. Amar a Puerto Rico es protegerlos con pasión y hacer nuestra parte para conservar nuestros recursos naturales, sabiendo que son regalos que compartimos con el mundo y un legado para las futuras generaciones.
Descubrir Puerto Rico es vivir una historia, una conexión y una experiencia que permanecerá contigo para siempre. Amar a Puerto Rico es llevar nuestro espíritu en el corazón, sabiendo que no existe otro lugar igual en el mundo.
Con cariño, Amaury